Oscura gruta tu garganta
como el filo de un vacío
cuando el sol ahí se mete
Icaro en descenso:
caída libre por las cuerdas vocales
Tus palabras disuelven su veneno fértil
elixir de alacrán en mi oído.
¡Esa hoguera diminuta
que prendió tu corazón
con sus manos de bruja!
Escúpelo.
Françoise Roy
lunes 31 de mayo de 2010
miércoles 26 de mayo de 2010
el amor y los relatos de la revolución
el tiempo del amor se acaba como una hoja agrietada.
y las historias de batallas que pueblan de héroes la revolución
se encuentran en libros de relatos
de magia sin par,
repito:
que las historias de amor se acaban cuando menos lo piensas
igual que las batallas
las victorias
y la gloria.
Jorge Ernesto Olivera
y las historias de batallas que pueblan de héroes la revolución
se encuentran en libros de relatos
de magia sin par,
repito:
que las historias de amor se acaban cuando menos lo piensas
igual que las batallas
las victorias
y la gloria.
Jorge Ernesto Olivera
domingo 16 de mayo de 2010
El silencio de unos ojos
Qué me dicen tus dulces ojos negros,
tan cargados de sombras, ¡oh, adorada!
que en la noche me basta su recuerdo
para llenar mi corazón de lágrimas.
Qué me dicen tus dulces ojos negros,
en su silencio lleno de palabras
tan leves, que el oído nunca advierte
cuando se adentran en mi oscura entraña...
Tal dos aves que buscan su refugio
en un agrio peñón de oculta playa,
y en su áspero nidal, en vez de cánticos
alzan al cielo súplicas calladas.
Fabio Fiallo
tan cargados de sombras, ¡oh, adorada!
que en la noche me basta su recuerdo
para llenar mi corazón de lágrimas.
Qué me dicen tus dulces ojos negros,
en su silencio lleno de palabras
tan leves, que el oído nunca advierte
cuando se adentran en mi oscura entraña...
Tal dos aves que buscan su refugio
en un agrio peñón de oculta playa,
y en su áspero nidal, en vez de cánticos
alzan al cielo súplicas calladas.
Fabio Fiallo
domingo 9 de mayo de 2010
Nostalgia
Como río que pierde sus riberas
mi corazón invades. Yo te siento
en cuanto se repliega el pensamiento
hacia sus más recónditas laderas.
Quema tu paso, queman tus hogueras
y la razón se queda sin sustento.
El alma la modela el sentimiento
y se exaltan las viejas primaveras.
¡Oh ciega fuente de melancolías
que se lleva tan sólo nuestro olvido
y nos deja tan sólo la tristeza!
¡Cómo mueres en mí todos los días
y en tu niebla recobra su sentido
la España a la que vuelvo la cabeza!
Adolfo Sanchez Vazquez
mi corazón invades. Yo te siento
en cuanto se repliega el pensamiento
hacia sus más recónditas laderas.
Quema tu paso, queman tus hogueras
y la razón se queda sin sustento.
El alma la modela el sentimiento
y se exaltan las viejas primaveras.
¡Oh ciega fuente de melancolías
que se lleva tan sólo nuestro olvido
y nos deja tan sólo la tristeza!
¡Cómo mueres en mí todos los días
y en tu niebla recobra su sentido
la España a la que vuelvo la cabeza!
Adolfo Sanchez Vazquez
lunes 29 de marzo de 2010
Cuando el amor se va
Cuando el amor se va,
parece que se inmensa.
¡Cómo le aumenta el alma
a la carne la pena!
Cuando se pone el sol
lo ahondan las estrellas
CIERRA CIERRA LA PUERTA
Cierra, cierra la puerta,
como a ella le gustaba...
¡Que se encuentre a su gusto
su recuerdo!
Juan Ramón Jiménez
parece que se inmensa.
¡Cómo le aumenta el alma
a la carne la pena!
Cuando se pone el sol
lo ahondan las estrellas
CIERRA CIERRA LA PUERTA
Cierra, cierra la puerta,
como a ella le gustaba...
¡Que se encuentre a su gusto
su recuerdo!
Juan Ramón Jiménez
miércoles 24 de marzo de 2010
Mi corazón...
Mi corazón no puede con la carga
de su amorosa y lóbrega tormenta
y hasta mi lengua eleva la sangrienta
especie clamorosa que lo embarga.
Ya es corazón mi lengua lenta y larga,
mi corazón ya es lengua larga y lenta…
¿Quieres contar sus penas? Anda y cuenta
los dulces granos de la arena amarga.
Mi corazón no puede más de triste:
con el flotante espectro de un ahogado
vuela en la sangre y se hunde sin apoyo.
Y ayer, dentro del tuyo, me escribiste
que de nostalgia tienes inclinado
medio cuerpo hacia mí, medio hacia el hoyo
Miguel Hernández
de su amorosa y lóbrega tormenta
y hasta mi lengua eleva la sangrienta
especie clamorosa que lo embarga.
Ya es corazón mi lengua lenta y larga,
mi corazón ya es lengua larga y lenta…
¿Quieres contar sus penas? Anda y cuenta
los dulces granos de la arena amarga.
Mi corazón no puede más de triste:
con el flotante espectro de un ahogado
vuela en la sangre y se hunde sin apoyo.
Y ayer, dentro del tuyo, me escribiste
que de nostalgia tienes inclinado
medio cuerpo hacia mí, medio hacia el hoyo
Miguel Hernández
miércoles 17 de marzo de 2010
Dice que me quiere
Dice que me quiere
(a ratos, a veces y a dias)
luego me pide perdón
por sus fechorías.
( Mi destino no da más
ni va a más.)
MENOS DA UNA PIEDRA.
¿Sigo?
Con llanto en el pellejo.
¿O me alejo y lo dejo?
Gloria Fuertes
(a ratos, a veces y a dias)
luego me pide perdón
por sus fechorías.
( Mi destino no da más
ni va a más.)
MENOS DA UNA PIEDRA.
¿Sigo?
Con llanto en el pellejo.
¿O me alejo y lo dejo?
Gloria Fuertes
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